¿Cómo llevar a cabo mis nuevos propósitos para el 2015?

¿Cómo llevar a cabo mis nuevos propósitos para el 2015?

Empezar un nuevo año se percibe como una oportunidad para empezar con buen pie y hacer aquello que creemos que es correcto y saludable. Hacemos una lista con algunos propósitos, aquellas cosas que queremos mejorar, y estamos decididos en llevarlos a cabo. Nos proponemos hacer más ejercicio, retomar aquel idioma olvidado, ahorrar o comer mejor y ya estamos el día 2 de enero en pie de guerra para alcanzar nuestro objetivo. El problema viene cuando al cabo de dos semanas nuestro “nuevo hábito” se va quedando en el olvido.

¿Qué podemos hacer para que ese nuevo propósito se convierta realmente en un hábito? Según Maxwell Maltz[1], necesitamos 21 días para asimilar un cambio, ya sea físico o de comportamiento. Muchos coach también se basan en este número para sus programas de cambio, como Deepak Chopra, conocido experto sobre el bienestar en EE. UU. Si bien el tiempo es algo que debemos tener en cuenta, pues no se puede añadir un nuevo hábito en tan solo dos días, no es ni de lejos el único factor a tener en cuenta. Tampoco debemos obsesionarnos con los 21 días, sino que se debe tomar más bien como una orientación. No todo el mundo aprende un hábito de la misma manera y a la misma velocidad, porque, como veníamos diciendo, existen otros factores.

La motivación es el elemento esencial que necesitamos para que nuestro propósito se incorpore en nuestro día a día. Si realmente no sentimos que lo que estamos haciendo tiene sentido o es importante para nosotros, no lo vamos a conseguir. Por eso es también importante que lo que nos proponemos sean cuestiones relevantes para nosotros, que tengan un valor y que queramos cambiar de verdad. Que sepamos para qué lo hacemos.

Se debe empezar también con pequeños objetivos fáciles de conseguir e ir poco a poco subiendo la dificultad. Si nos ponemos metas muy lejanas, la motivación disminuirá y perderemos confianza en nosotros mismos, ya que no estaremos recibiendo ningún incentivo positivo durante un largo período. Es vital ir recibiendo buenos resultados de vez en cuando. También es importante no empezar todos nuestros propósitos a la vez, sino que es mejor repartirlos en el tiempo. Y cuantos menos tengamos, mejor, ya que le podremos poner más atención a cada uno. Y por supuesto, lo que más se necesita es constancia, compromiso, paciencia y creer que lo conseguiremos.

Otro aspecto que ayuda mucho para conseguir nuestras metas es la meditación. Richard J. Davidson ha visto que su práctica continuada realiza cambios estructurales y funcionales en el cerebro, en áreas asociadas con la felicidad y el bienestar, y puede mejorar el funcionamiento tanto de nuestro organismo como del cerebro. Chopra cree que gracias a la meditación ganamos conciencia y que, aplicada a la disciplina y a la atención, nos ayuda a conseguir el cambio.

Tener todos estos aspectos en mente nos puede ayudar para realizar el cambio que tanto queremos. Y si aún no meditas, empezar a practicar la meditación puede ser un muy buen propósito de año nuevo, pero sólo si realmente lo quieres.

 

[1] Maxwell Maltz (1960). Psycho-Cybernetics. A New Way to Get More Living Out of Life.

No hay comentarios

Publicar Comentario