Los sustratos en el huerto urbano

Los sustratos en el huerto urbano

Adelantábamos ya en la entrada de blog ¿Cómo puedo empezar mi primer huerto urbano?, que la tierra que se utiliza en un huerto urbano es principalmente una mezcla de sustrato y abono. Mientras que el abono aporta los nutrientes minerales para el crecimiento de la planta, el sustrato tiene una función estructural, ya que es el elemento que da soporte físico a las raíces de la planta y almacena nutrientes. Algunos sustratos pueden llevar también algunos nutrientes, pero suelen ser insuficientes y, por tanto, es vital complementarlos con un buen abono.

Como el espacio para la tierra disponible en un huerto urbano es limitado, es importante utilizar sustratos adecuados.

 

¿Cómo debe ser un buen sustrato?

  • Poroso: una buena porosidad permite una buena circulación del agua y el aire y esto permitirá un buen desarrollo de las raíces. Será poroso si el tacto del sustrato es esponjoso.

 

  • Un buen almacén de nutrientes.

 

  • Buena retención de agua.

 

  • Un pH alrededor de 7, que permitirá la buena asimilación de nutrientes.

 

  • Ligero: para que nuestro huerto no pese demasiado.

 

Tipos de sustratos

En el mercado podemos encontrar varios tipos de sustratos, pero hay que conocer su contenido para poder escoger el más adecuado y sostenible. Los mejores son aquellos de origen 100% orgánico.

  • Turba: material orgánico formado a partir de la descomposición de materiales orgánicos en zonas pantanosas durante siglos. Es el sustrato más común y más utilizado, ya que tiene muy buenas características, pero también tiene un gran inconveniente: la explotación sin control de las turberas favorece la destrucción de ecosistemas, ya que necesitan muchos años para crearse. Al tener pocos nutrientes, es necesario añadir abono.

 

  • Sustrato universal: es el que más se encuentra en las tiendas de jardinería. Muchas veces ya vienen mezclados con abono y mayoritariamente están hechos a partir de una mezcla a base de turba.

 

  • Fibra de coco: formado a partir de los restos vegetales en el proceso de obtención del coco, es la opción más ecológica, ya que se utiliza un desecho. Es poroso, ligero y con buena retención de agua. Como tiene pocos nutrientes, se debe mezclar siempre con abono.

 

  • Hay otros como la perlita y la vermiculita, un mineral volcánico y una arcilla respectivamente, formadas a partir de altas temperaturas. Son muy porosas y con buena capacidad para retener agua. Funcionan mejor combinadas con otros sustratos.

 

En general, hay que mirar que los sustratos no tengan lodos de depuradora ni que huelan mal. Es importante fijarse siempre en su composición y si incluyen abono, debemos analizar qué lleva y en qué proporción, para saberlo complementar y decidir si este abono nos interesa.

Más adelante hablaremos de las necesidades nutricionales que debe tener un abono para garantizar un buen crecimiento de nuestras plantas.

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