¿Meditar o no meditar?

¿Meditar o no meditar?

Junto con el yoga, la meditación es otra de las prácticas que está creciendo más en el mundo occidental. Se oye a menudo hablar de sus beneficios, tanto para la salud como para la parte más espiritual, con el objetivo de tener una vida más plena y feliz. Si tenemos en cuenta que las primeras referencias se encuentran en los textos Vedas hindúes alrededor del 1500 AC, y que por tanto, hace unos cuantos años que es practicada, tenemos prueba suficiente de que genera un efecto positivo sobre las personas que meditan de manera habitual.

 

¿Y qué es lo que la hace tan especial y tan recomendable?

De manera genérica, la meditación nos ayuda a disminuir el estrés y aumentar la paz interior. Pero la meditación es más que calma y tranquilidad. No es una técnica de relajación, aunque la utiliza como herramienta, sino que la medicación llega al nivel más interno de la persona. Nos guía para conectar a un nivel más profundo con nosotros mismos, y esto nos permite equilibrar nuestras emociones y mejorar el malestar físico y psicológico.

 

Más concretamente podríamos decir que la meditación nos ayuda en los siguientes ámbitos:

  • Físico: La conexión mente-cuerpo es evidente, por tanto, si conseguimos rebajar los niveles de estrés, también disminuiremos la liberación de cortisol en nuestro cuerpo, mejorando aspectos físicos como:
    • sistema inmunitario
    • enfermedades cardiovasculares
    • osteoporosis
    • problemas del sueño
    • problemas digestivos
    • depresión
    • obesidad
    • problemas de la piel
    • pérdida de memoria

 

  • Relaciones: La meditación hace que nos conozcamos más a nosotros mismos y eso permite conectarnos con los demás de maneras más significativas. Estamos más relajados, reflexionamos más y queremos más. 


  • Felicidad: Como reducimos los niveles de estrés, aprendemos a afrontar mejor los momentos complicados y disminuimos la depresión. Aprendemos a adaptar mejor el estrés en nuestras vidas.

 

¿Qué debemos tener en cuenta?

Si es la primera vez, tener un profesor o un terapeuta que nos haga de guía y nos motive es una gran ayuda, ya que empezar por uno mismo requiere cierto esfuerzo y experiencia y un guía nos puede mostrar el camino para meditar. También podemos empezar con las meditaciones guiadas -por internet hay unas cuantas (como éstas en inglés)- o tomarnos unos días o un fin de semana para un retiro de meditación.

 

Para medicar no hacen falta espacios concretos, ni vestir de una manera determinada, sólo hay que estar cómodos. No hay que hacer ningún esfuerzo físico o mental. Sólo se necesita práctica, paciencia y perseverancia. Cada uno tiene que encontrar el espacio más adecuado para él, donde se sienta más a gusto para encontrar este silencio interno, sin distracciones mentales.

 

chica meditando

 

También es importante elegir el mejor momento. Lo más recomendable es hacerla justo cuando nos levantamos por la mañana y también al final del día, antes de cenar, aunque si son horas en las que nos cuesta mantenernos despiertos, se pueden elegir otros momentos. Es importante reservar en nuestra agenda un lugar y un momento, tener un horario y seguirlo.

 

Cómo empezar

La clave de la meditación es vaciar la mente de imágenes y pensamientos y de esta manera llegar a este estado de calma y tranquilidad que permite poder conectarnos con la fuente interior de nuestro ser. Para ello, existen diferentes tipos de meditación y cada persona debe elegir la que le vaya mejor para conseguir este estado. No hay ninguna manera correcta de practicarla, así que aconsejamos probar unas cuantas y que cada uno coja la que le sea más adecuada.

 

En general, todas las variantes fijan la atención en algún aspecto: la respiración, una llama, un mantra… El ejemplo que te dejamos aquí, la técnica de meditación mantra, fija la atención en una palabra. El procedimiento sería el siguiente:

  1. Escoge tu mantra, aquella palabra o frase que te repetirás a ti mismo durante la meditación. Esta repetición te permite tener algo donde presentar atención que no sean los propios pensamientos. Puede ser cualquier palabra, aunque uno de los mantras más utilizados es el So Hum, que en sánscrito significa “yo soy”. Es mejor elegir un mantra que no tenga peso semántico, ya que si tienen un significado, nos pueden evocar pensamientos, así que es preferible utilizar la palabra en sánscrito directamente.
  2. Encuentra un lugar cómodo para sentarse, sobre todo un lugar en el que nadie te molestará. Hay que sentarse con la espalda recta y no es necesario sentarse con las piernas cruzadas si no te sientes cómodo. Puedes sentarte en el suelo, en el sofá o en una silla y puedes utilizar almohadas o mantas. Sobre todo es importante estar cómodo para tener una buena experiencia. No es recomendable estirarse, ya que es probable que nos quedamos dormidos, pero es una opción si es la manera en que te puedes sentir más a gusto.
  3. Cierra los ojos y comienza haciendo respiraciones profundas durante unos minutos. Inhalamos lentamente por la nariz, aguantamos unos segundos la respiración y exhalamos por la boca profundamente varias veces. Hemos de llenar la barriga y mantener el pecho inmóvil. Tras estas respiraciones purificadoras podemos continuar respirando tranquilamente a través de la nariz.
  4. Repítete para ti el mantra que hayas elegido de manera interna sin mover la lengua ni los labios. La repetición debe ser relajada y suave, sin forzarla o sin tener que mantener un ritmo.
  5. No intentes parar tus pensamientos o vaciar la mente. Es normal que pasemos del mantra a nuestras ideas. Si pasa esto, volvemos hacia el mantra tranquilamente.
  6. Al cabo de 20-30 minutos deja de repetirte el mantra y continúa sentado con los ojos cerrados durante un rato, antes de volver a emprender tu actividad. Si te pones una alarma, ten cuidado que el sonido sea suave y con un volumen bajo.

 

Si media hora de meditación al día es mucho, se pueden dedicar menos minutos, el tiempo de que se pueda disponer, cualquier minuto cuenta, lo importante es la constancia y practicar cada día. Los resultados de la meditación se pueden notar al cabo de unos 20-30 días si hemos mantenido un horario y los beneficios irán aumentando a medida que vamos meditando.

 

Así pues, ¿meditar o no meditar? La respuesta es claramente sí.

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