¿Te haces un lío con los probióticos y los prebióticos? ¡Te los explicamos!

¿Te haces un lío con los probióticos y los prebióticos? ¡Te los explicamos!

Seguro que has oído más de una vez las palabras probiótico y prebiótico. Se parecen mucho y no se deben confundir porque aunque sólo tengan una vocal diferente y ambos participan en la mejora de la flora intestinal, realizan funciones diferentes.

 

Probióticos

Cuando un alimento se dice que es probiótico significa que contiene microorganismos vivos que se unen a la flora intestinal que ya tenemos y la refuerzan. Son ideales después de un tratamiento con antibióticos, en casos de diarreas o de estreñimiento (en este caso mejor acompañarlos con fibra insoluble) o cualquier problema intestinal que podamos tener. Y si después de comer garbanzos o alcachofas tienes flatulencias, también te ayudarán a reducirlas.

Los podemos conseguir a través de alimentos fermentados que no hayan sido pasteurizados (¡vigilad con esto!) como el tempe, el chucrut, los pickles, algunos yogures y leches fermentadas, el miso, el kéfir, el Kimchi (típico coreano) o el natto (japonés). También los podemos encontrar a través de suplementos.

 

Prebióticos

En cambio, los prebióticos, en lugar de aportar nuevas bacterias, son principalmente fibra alimentaria que puede ser fermentada y lo que hace es estimular y potenciar el crecimiento de los microorganismos que ya tenemos en nuestra flora. Podríamos decir que los prebióticos son el alimento de los probióticos.

Hay muchos alimentos que ayudan a nuestra flora, como las legumbres, la alcachofa, la endibia, la achicoria, el brócoli, los frutos secos, el puerro, la cebolla, la zanahoria, el ajo, los espárragos, la manzana… Y de la misma manera que en los probióticos, también se pueden consumir como suplementos dietéticos.

 

Alimentos simbióticos

¿Y os imagináis alimentos que lleven probióticos y prebióticos a la vez? Pues también existen, son los llamados alimentos simbióticos. En este caso los prebióticos estimulan la actividad del probiótico y generan un doble beneficio. La leche materna es un claro ejemplo de alimento simbiótico. En Vegetalia tenemos la línea de productos VIR, unos complementos alimenticios que aportan microorganismos regeneradores junto con vitaminas y minerales y refuerzan la flora intestinal.

Por la importancia que tiene nuestra flora intestinal en nuestro organismo, ¡debemos procurar cuidarla y protegerla!

No hay comentarios

Publicar Comentario