Vivir la Navidad de manera sostenible

Vivir la Navidad de manera sostenible

Se suele pensar la Navidad como una época de consumo sin límites, compras compulsivas y regalos por obligación. Muchas veces supone también días de estrés, echar de menos a personas cercanas o todo lo contrario, tener pocas ganas de ver a familiares lejanos. Pero esta forma de vivir la Navidad puede cambiar si decidimos hacerlo.

No debemos olvidar que la Navidad es una oportunidad para estar junto a nuestros seres queridos, ya sean familiares o amigos, pero que también significa tener unos días de vacaciones para dedicarnos a nosotros mismos y realizar aquellas actividades que tenemos pendientes, o simplemente, descansar. Las comidas copiosas y los regalos sólo son un acompañamiento a lo verdaderamente importante de estas fechas y que a veces, cogen más importancia que el significado real de la Navidad. Por eso, no debemos sentirnos estresados para tener todos los regalos listos o la comida perfecta, las fiestas no deben considerarse una obligación sino una oportunidad para compartir.

Si has perdido el “espíritu navideño”, a lo mejor alguno de estos consejos te ayuda a poder vivir estas fechas de una manera más feliz.

 

Comida

“Lleno hasta reventar” es la idea principal que define las comidas navideñas. Pero, ¿debe realmente ser así? ¿Por qué nos empeñamos a comer tanto si después nos sentimos mal y nos quejamos de los kilos de más? Tenemos la idea que para que una comida se perciba como celebración debe ser abundante, pero a estas alturas, podemos preparar una comida igual de vistosa y buena con proporciones aceptables. Primero, porque será más saludable y segundo porque estaremos siendo más sostenibles. Y no sólo es importante la cantidad, sino también lo que compramos:

  • Compra sólo lo que necesites, ajustándote al número de invitados, y si sobra comida, repártela entre los comensales, congélala o investiga si hay algún punto de tu ciudad donde se pueda donar comida.

  • Compra productos de temporada y de proximidad y evita los transgénicos. ¡Apoya a los productores locales!

  • Si puedes, cómpralos ecológicos y evita todos los envases posibles. Recuerda llevar las bolsas de casa o los potes si compras a granel.

  • En general, nos gusta seguir las tradiciones, pero a veces no es la opción más sostenible, sobre todo por lo que se refiere a pescado y marisco. ¿Has probado de hacer un menú vegetariano? ¡Seguro que sorprendes a más de uno!

  • Y si te ha tocado organizar la comida este año y no te hace especial ilusión, prepara alguna cosa simple y con amor, ¡piensa que alimentarás a los que más quieres! Y si aún así te genera estrés, ¿por qué no propones una comida para compartir y que cada invitado traiga algo?

 

Regalos

Regalar es uno de los mayores actos de amor, ya que significa que hemos estado pensando en aquella persona y hemos querido hacerle una sorpresa. No sólo existe la ilusión del que recibe, sino también del que da. Pero, aunque en estas fechas aún podemos encontrar este sentimiento de felicidad al pensar un regalo para el otro, muchas veces se convierte en una obligación y una carrera para tener todos los regalos antes de la fecha señalada, comprando cualquier cosa sólo por tener algo que dar. Debemos pensar si realmente nos aporta algo hacer regalos de esta manera, para nosotros, para la otra persona y para el mundo.

  • Investiguemos qué y quién hay detrás de ese regalo. Últimamente están creciendo mucho las creaciones artesanales, con opciones muy bonitas y de calidad. Apoyemos también en este caso el producto de proximidad y local y compremos a la pequeña tienda de nuestro barrio (¡o por internet!).

  • También puedes optar por el comercio justo y alternativo, de esta forma, estarás ayudando a cambiar las reglas del comercio. Existen diferentes opciones: Setem, Intermon Oxfam, Vicente Ferrer

  • ¿Y por qué no lo haces tu mismo? Estos regalos suelen ser los mejores, ya que han estado trabajados y se han dedicado tiempo y empeño para hacerlos. No es lo mismo una bufanda comprada que una hecha a mano. Y si puedes usar materiales reciclados, ¡mejor!

  • Un regalo no tiene que ser un objeto tangible sino que también se pueden regalar experiencias: una escapada, gastronomía, aventura… o simplemente regala tu tiempo (¡tus padres estarán encantados de tenerte un fin de semana sólo para ellos!)

  • Envuelve los regalos de manera original y reciclando, con papel de periódico o revistas y unos rotuladores se pueden hacer cosas muy bonitas.

 

La Navidad es para disfrutarla. No importa el cómo, sino el quién. ¿Por qué no probar algo diferente -y sostenible- este año?

 

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